LASK llega a la final de la OFB Cup con la mejor forma de liga y con ritmo. Fueron primeros en la Bundesliga y no perdieron en sus últimos cinco compromisos de liga. Esa regularidad explica las expectativas: los visitantes tienen la calidad ofensiva y la continuidad para controlar una final en cancha neutral.
SCR Altach presenta una historia de copa notable. Eliminó a Sturm Graz y Salzburg en su camino a la final, lo que demuestra que puede subir el nivel en eliminatorias aunque su campaña doméstica sea irregular. Esa dualidad define el choque: un campeón en forma contra un especialista en la copa que juega sin presión.
Tácticamente, se espera que LASK mime la posesión y busque abrir espacios con circulación, mientras SCR Altach tendrá un planteamiento más replegado, invitando al rival y buscando transiciones y jugadas a balón parado. En los primeros minutos el tempo debería controlarlo el visitante, con Altach intentando frustrar y luego golpear en los huecos que deje la presión rival. La racha de Sasa Kalajdzic le da a LASK un punta claro; su movilidad y definición pueden castigar cualquier despiste.
Un escenario que cambiaría todo sería un gol temprano de SCR Altach. Si los locales abren el marcador en el primer cuarto de hora, el partido se dará vuelta: LASK tendrá que perseguir y SCR Altach se encerrará aún más, y el duelo puede volverse táctico y bajo en goles, incluso tender hacia la prórroga. Fuera de ese golpe inicial, todo indica que LASK controlará el partido y resolverá la final en los 90 minutos.