Brasil es favorito. Lo primero: en el mercado de resultado manda el local y eso debería terminar en victoria. La mayoría de las previas citadas ponen a Brazil por su pegada y por jugar en el Maracanã. El gran freno es la rotación típica de amistosos: si Ancelotti guarda piezas, la goleada se diluye. Aun así, la plantilla brasileña genera un montón de ocasiones y eso sigue inclinando la balanza a su favor.
Otro ángulo es el de los goles. Hay división: varios pronósticos esperan que ambos equipos marquen, mientras otros van por menos de 3.5 goles. Panamá suele plantar un bloque bajo que obliga a Brasil a desgastarlo con posesión y centros por las bandas, más que a buscar transiciones. Ese plan hace plausible un partido con dominio brasileño y pocos huecos claros, por eso tiene sentido una línea intermedia de goles.
La tercera lectura viene de la asimetría entre control y definición. Brasil llevará la iniciativa; Panamá intentará amargar por fuera y salir rápido. Eso respalda tanto un hándicap asiático a favor de Brazil si sale el mejor once, como la apuesta más arriesgada: la sorpresa de Panama si Brazil aparece deslabazado por la rotación. Un grupo de pronosticadores ve a un Brazil que no recibe goles; esa postura choca con la rotación y con el plan de contraataque panameño.
Mirando hacia adelante: la superioridad en el papel y el factor cancha apuntan a victoria de Brazil, aunque el margen real dependerá de cuánto apueste el técnico por su once titular.