Shelbourne llega como claro favorito. Están en racha: seis partidos sin perder y, según varias previas, 22 victorias en 26. Saldrán a comerse el partido desde el pitazo. Además, llevan cinco partidos sin recibir gol esta temporada, así que pueden controlar los tramos finales cuando estén arriba.
Pese a eso, el juego promete acción en ataque. En cuatro de los últimos cinco cara a cara ambos equipos marcaron. Galway mantiene una producción goleadora similar a la de la temporada pasada (unos 25 goles) a pesar de los malos resultados, así que la opción de que los dos anoten tiene lógica: Shelbourne crea muchas chances pero también deja espacios, y Galway tiene con qué aprovechar si le sale el día.
En lo disciplinario también hay lectura. Shelbourne suma 59 amarillas por 38 de Galway. Esa ventaja en tarjetas del local, junto al ritmo que intentarán imponer, sube la probabilidad de interrupciones, faltas tácticas y más tarjetas. Apostar en mercados de tarjetas puede ser una alternativa válida si el juego se pone físico.
¿Por qué no jugar todo a Shelbourne? Porque Galway puede encerrarse y aguantar; eso reduciría las oportunidades y enfriaría la fiesta del local. También puede pasar que Shelbourne asegure el partido rápido y lo cierre desde temprano, lo que quebraría la idea de ambos marcan. En general hay un favorito local sólido y demanda tanto por la victoria de Shelbourne como por la casilla de ambos equipos marcan.