La fuerza de Shimizu en las jugadas a balón parado y su empuje como local chocan con la defensa endeble de Yokohama F. Marinos. Por eso las apuestas por goles son lo más lógico.
Shimizu lleva 19 goles a favor y 21 en contra esta temporada; Yokohama suma 28 a favor y 29 en contra. Los dos apenas han dejado la portería a cero en tres partidos. Esa mezcla de poco gol y defensas que regalan ocasiones pinta un partido de idas y venidas, no de dominio constante. La mayoría de las previas resaltan la ventaja de jugar en IAI Stadium Nihondaira y el peligro de Shimizu a balón parado. Cubrir a Shimizu con "empate no apuesta" tiene sentido: aprovecha la localía y protege frente al empate.
El mercado de goles va por la misma línea. Con ambos equipos recibiendo goles seguido y promediando entre 50 y 60 tiros en la temporada, la inclinación es hacia Más de 2.5 goles antes que a un partido cerrado. Algunos analistas dicen que una fase por el descenso puede arrancar con fases prudentes y cerradas; aun así, los goles encajados durante la campaña complican justificar un total bajo.
Otra vía es apostar a Ambos marcan. La fragilidad en las dos defensas y la dependencia de las jugadas a balón parado generan espacios para transiciones; cuando eso pasa, lo lógico es que anoten ambos equipos. Una minoría apuesta por la victoria visitante basada en la mayor cifra goleadora y el empuje reciente de Yokohama; para que eso ocurra, deberán neutralizar la ventaja de jugar en casa y las jugadas a balón parado de Shimizu.
En resumen: las apuestas con más sentido de riesgo van por goles y por cubrir a Shimizu con empate no apuesta. El que busque sorpresa puede mirar la visita de Yokohama con cuotas altas.
Si el partido se abre rápido y llegan ocasiones claras para los dos, los nervios defensivos van a salir a flote y el duelo puede decidirse en los minutos finales.